Cómo se hace una lámina
Hay muchos sitios que te venden «el escudo de tu apellido». Casi todos hacen lo mismo: coger un escudo cualquiera de un catálogo y poner tu apellido debajo. Aquí no, y esta página explica exactamente qué hacemos, para que puedas juzgarlo.
1. El blasón es el dato. El dibujo viene después
Un blasón es la descripción de un escudo en el lenguaje técnico de la heráldica: «De gules, tres castillos de plata». Ese texto no es una descripción aproximada del dibujo: es la definición. Dos artistas que lean el mismo blasón dibujan escudos reconociblemente iguales, y ninguno de los dos puede añadir nada que el texto no diga.
Nuestro corpus son 107.767 blasones sacados de fuentes heráldicas publicadas: el Armorial Général de Rietstap (1884), obras de heráldica hispana y manuscritos citados uno a uno. Ninguno lo hemos escrito nosotros.
2. El dibujo lo hace un programa, no un ilustrador
Un motor propio lee el blasón palabra por palabra y construye el escudo: particiones, esmaltes, piezas y figuras, cada una en su sitio y con las reglas de la heráldica —empezando por la que dice que no se pone metal sobre metal ni color sobre color—. Sale un archivo vectorial, no una imagen: por eso se imprime igual de bien en A3 que en A0.
3. Y aquí está la parte que casi nadie cuenta
Nuestro lector no entiende todos los blasones. De los 107.767, entiende entero el 36 %. Del resto capta la mayor parte, pero no todo, y un blasón leído a medias produce un escudo perfectamente bonito y equivocado: dice «diez bezantes de oro» y dibuja uno.
Por eso solo vendemos los que se leen enteros. Los demás los enseñamos —con su aviso— pero no los cobramos. Un escudo mal leído colgado en una pared no se puede corregir.
Hay una segunda razón para no vender algunos: parte de los dibujos de figuras que usamos vienen de bibliotecas con licencia de uso no comercial. Los estamos sustituyendo por dibujo propio, uno a uno. Hasta que una figura no está redibujada, los escudos que la llevan se pueden mirar y no se pueden comprar.
Entre las dos cosas, hoy hay 26.519 apellidos a la venta. Es mucho menos de lo que podríamos anunciar y es lo único que podemos defender.
4. Lo que un escudo de apellido no es
Un apellido no da derecho a un escudo. Las armas se le concedieron a una persona y pasan a su descendencia; compartir apellido con ella no convierte a nadie en su titular. Lo que compras es la representación de un blasón documentado asociado a ese apellido en una fuente heráldica, con la fuente citada en la propia lámina. Eso es lo que es, y es bastante.
5. Si ves algo que no cuadra
Escríbenos a pedidos@blasonia.com. Si el escudo no corresponde al blasón, es un fallo nuestro y lo arreglamos: te devolvemos el dinero y corregimos el lector para todo el mundo.